13/2/09

Difícilmente la Selección Mexicana volverá a ganarle a la de Estados Unidos

La Selección Mexicana de Futbol presenta una serie de carencias, que no tienen relación con su capacidad técnica, pero que los han llevado a construir un mito indestructible: no es posible ganarle a Estados Unidos. Esto tiene relación con la psicología del mexicano: somos indisciplinados, incapaces de seguir las reglas en muchos ámbitos de la vida, no respetamos a los líderes, en este caso a los entrenadores, y para colmo de males, impedimos que las personas talentosas tengan éxito, y como colofón, los futbolistas mexicanos con éxito prefieren no trascender en la selección, porque a nivel inconsciente podrían ser rechazados por el grupo", explica el Doctor José de Jesús González Núñez, presidente del Instituto de Investigación en Psicología Clínica y Social (IIPCS): "El problema principal es la falta de liderazgo por parte de algunos jugadores; nadie quiere ponerse la camiseta de héroe, porque esto implica responsabilidad y sobresalir más que el grupo; inconscientemente esto genera envidias, por lo que es preferible permanecer homogéneo y no sobresalir", explica el experto A decir del especialista existe otro conflicto fundamental: el complejo histórico del mexicano: "Por definición somos un pueblo conquistado y por ende, poco valorado ante nuestros propios ojos. El mexicano percibe a los Estados Unidos como los antiguos mexicanos a Quetzalcóatl; en otras palabras, nos rendimos antes porque nos menospreciamos, tenemos una autoestima baja, vemos a la gente extranjera (blanca de preferencia) y asumimos nuevamente nuestro rol de conquistados. El jugador lo experimenta a nivel inconsciente y por eso se equivoca. El tercer y último problema que considera González Núñez es el estrictamente psicológico: "Los mexicanos generalmente nos alejamos de la figura paterna; rivalizamos con el padre, competimos con él e incluso lo envidiamos. El técnico Sven-Goran Eriksson, o cualquier otro, representa a la figura paterna, no obstante en la Selección se ve una dinámica singular: los jugadores rivalizan con él o bien, son incapaces desde el punto de vista psíquico, de ponerse la camiseta de líder o héroe por la misma rivalidad que tienen con el entrenador".

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